La compañía Dodge, durante mucho tiempo filial de Chrysler, sufrió en
la década de los 60 una campaña de lavado de imagen. La marca que se
había ganado la fama de fabricar autos pesados y que solo atraían a los
conductores ancianos, era conocida como “la especial jubilados”, se
propuso desde aquel momento hacer coches mas ligeros y compactos, de
línea mas deportiva y actual. Apoyados por una campaña publicitaria
basada en slogans como “Únete a la rebelión Dodge”, las ventas
comenzaron a dispararse y a mediados de los 60, se estaban vendiendo
medio millón de coches al año.